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La memoria viva y los desafíos actuales

Madres de Plaza de Mayo longoni

Por Alexis Rasftopolo*

En los prolegómenos del Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, al cumplirse 44 años del estallido de la dictadura cívico-militar más cruenta de la historia de nuestro país y nuestro continente, es menester traer a colación una enseñanza del intelectual Héctor Schmucler, puntualmente sobre la observación de que la posibilidad de evocar ciertos hechos del pasado o, por el contrario, el acto de ensayar una prospectiva, son posibles de concretarse en un presente determinado, es decir: en nuestro presente. 

En efecto, el 24 de marzo de 1976 se produjo el sexto golpe de estado en la Argentina. La dictadura cívico-militar en el poder, por entonces, perfeccionó y agudizó su lógica represiva imponiendo una pedagogía del miedo, con técnicas de tortura, de desaparición y de muerte (aprehendidas vía el asesoramiento de los EEUU y Francia), como piedra de toque para disciplinar a los sectores trabajadores y estudiantiles (1) en particular y a la sociedad en general, en la búsqueda de instaurar un nuevo estado de cosas, una racionalidad político-económica distinta que cristalizó en una nueva cultura, en un modelo de capitalismo más excluyente y hostil, cuyas reminiscencias, de disimiles maneras, perduran en nuestros días.
Esta fue, en consecuencia, “la miseria planificada” que tempranamente denunció Rodolfo Walsh en su Carta a la Junta Militar (2).
Fue también Schmucler quien señaló que la memoria se constituye “en una guía para la conducta, una ética, [más] que [en] la puntual rememoración de acontecimientos” (3). En este último punto, es interesante observar, en una simbiosis entre memoria e historia, que, como mencionó el historiador Alberto Letieri, a juicio de los romanos, la historia era como una suerte de “maestra de la vida”, pues “[los romanos] no desconocían que si bien las sociedades cambiaban, muchas otras cosas persistían. Por esa razón, si bien las enseñanzas de la historia no podían ser aplicadas sin más, proveían de valiosos criterios y experiencias para sus sucesores…” (4)
Al meditar sobre estos aspectos, no podemos soslayar que, como país, fue ayer nomás que experimentamos cuatro años realmente muy complejos, donde el gobierno de la Alianza Cambiemos, con el apoyo más o menos explícito de determinados sectores sociales y económicos, materializó una serie de medidas económico-políticas en detrimento de la condición de dignidad del conjunto mayoritario de nuestro pueblo. Entre otras cosas, se incrementaron notablemente los niveles de desempleo y de pobreza y se vulnerabilizó el sistema educativo, científico-técnico y de salud.
Emulando las políticas del pasado reciente dictatorial, y luego menemistas, todo ello apunto a la instauración de un régimen socio-económico que profundizó el nivel de endeudamiento en nieles superiores, según Alejandro Olmos Gaona, a los contraídos durante la última dictadura cívico-militar, con las consecuencias cotidianas y dolorosas del caso, para millones de personas.
Todo esto fue en concomitancia con una disputa librada en el campo de lo simbólico, de la cultura, a favor de perspectivas negacionistas que buscaron poner en tela de juicio la cifra de las y los desaparecidos; de incentivar la meritocracia y acentuar la fragmentación de los vínculos y las solidaridades sociales propugnando una vuelta a la atomización y a las formas del individualismo.
De allí que, en este contexto, las calles resultaron el espacio donde los procesos políticos y las resistencias sociales de parte de diversos sectores trabajadores docentes, estudiantes, el movimiento de las mujeres y las diversidades, etcétera, se manifestaron sin cesar.
Con el triunfo del Frente de Todes y las iniciativas adoptadas desde el primer momento en materia político-social, en primer término, se apuntó a los aspectos más acuciantes: atender la cuestión alimentaria, la situación exacerbadamente endeble de los sectores más pauperizados; al tiempo de abordar el frente educativo, socio-laboral y científico-técnico. Y aún queda mucho por hacer y avanzar para recuperar una relativa estabilidad.
En esta tesitura, entonces, y en el advenimiento del Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, frente a la existencia de una pluralidad de memorias siempre en pugna, frente a lo que algunos prefieren que se olvide, conviene mantener viva la memoria de la lucha de las Madres y las Abuelas, la lucha por los Derechos Humanos, las batallan que libran las y los trabajadores, los estudiantes, las mujeres, las diversidades, en suma, por la dignidad de la persona humana.
Recordar todo ello, decimos, frente a los hechos atroces experimentados como sociedad; los actos inenarrables que culminaron en técnicas del crimen derivadas en desapariciones y muertes. Y la vigencia de un sistema injusto que niega pan y abrazos.
Finalmente, en este panorama, agudizado ahora por una situación sin precedentes en materia epidemiológica, global, sigue siendo urgente la necesidad de pensar nuestra condición socio-existencial, en términos raizales, y el paradigma socio-económico, cultural, político, grosso modo, la axiológia que nos rige, si es que se pretende elucubrar algún intento de prospectiva, de pensarnos a futuro como comunidad humana.
Al fin y al cabo, no podemos pensar las anomalías derivadas de esta pandemia global, escindidas del capitalismo actual, por lo demás inviable.

Doctor en Comunicación Social. Docente investigador de la FHyCS (UNaM) y codirector del proyecto Circuito por la Memoria.

(1) Entre ambos sectores, obreros y estudiantes, constituyen, según el informe de la CONADEP, de 1984, el 51,2% de las personas desaparecidas.
(2) Walsh, R. ([1977] 2015) “Carta abierta de Rodolfo Walsh a la junta militar”. En: Walsh, R. El violento oficio de escribir. Obra periodística (1953-1977). Buenos Aires: Ediciones de la flor; pp. 429-438.
(3) Véase: “El Cordobazo, la Universidad, la memoria”. En: Schmucler, H (2019) La memoria, entre la política y la ética. Buenos Aires: CLACSO, pp. 107-111. El agregado entre corchetes es nuestro.
(4) Lettieri, A. (2004): La civilización en debate. Historia contemporánea. De las revoluciones burguesas al neoliberalismo. Buenos Aires: Prometeo, pp. 13. El agregado entre corchetes es nuestro.

Fotografía: archivo de Eduardo Longoni.

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